¿Fracasar es triunfar?

¿Como se considera en España a un emprendedor que ha fracasado con su negocio?

Como un emprendedor fracasado y poco más. No se lo considera como un emprendedor que por haber fracasado ha tenido la oportunidad de vivir la única experiencia de cometer errores que han llevado a cabo el cierre de la empresa. Errores de los que haya aprendido. Tampoco se lo considera como un emprendedor que ha reducido el riesgo de fracasar en su próximo negocio en un 30%. Es lógico entonces que al emprendedor que ha fracasado con sus dos negocios no se reconoce como alguien que haya reducido la probabilidad de fracasar con el tercer negocio a un Exito fracaso50%.

Vivimos en una época y en un continente donde se exige a gente joven, estudiantes, emprendedores que sean competitivos, den alto rendimiento y resultados extraordinarios en todo y de primera. En esta imagen de la sociedad no cabe un emprendedor que ha fracasado.

Hay países donde a un emprendedor que experimenta un fracaso se considera como un ganador. En EEUU un emprendedor fracasado es un emprendedor que ha tendido coraje de lanzarse, que ha tenido que inventarse cosas para saber que no funcionan (Edison ha descubierto más de 1000 maneras de como no hacer las bombillas), quizás despedir a gente que compartía su ilusión por el negocio para al final cerrarlo. Eso marca y de eso se aprende. Y en Silicon Valley lo saben. Y ganan con eso. Las mejores chances para obtener financiación tienen los emprendedores que han fracasado 6 veces antes de solicitar fondos para su séptimo emprendimiento. Increíble, casi como en España.

En EEUU un emprendedor que no ha fracasado en algún emprendimiento no se le toma en serio. Sus probabilidades para que los inversionistas pongan dinero crecen con cada fracaso (claro está que hasta un cierto punto). Esa experiencia vale mucho.

En España un emprendedor que ha fracasado con su empresa tiene dificultades de obtener la financiación para su próximo negocio. A los inversionistas les resulta más difícil confiar en sus capacidades y de los bancos nos podemos olvidar.  La cosa parece pérdida. Sin embargo crowdfunding puede hacer que no lo sea.  Hay suficiente gente que confía en la innovación, en el emprendimiento, en los emprendedores españoles. Las plataformas de crowdfunding ofrecen un sitio donde los emprendedores tienen la oportunidad de presentar su idea de negocio (no importan los negocios fracasados anteriormente) y convencer a la gente a que apueste por su empresa. Esa gente puede compartir con el emprendedor sus experiencias y dar consejos de mejora.

Al final se trata de crear una plataforma donde los emprendedores novatos y aquellos  con experiencia de fracaso tengan oportunidades para hacer realidad sus ideas, unas innovadoras y otras quizás menos pero con el mismo resultado…ideas que crean autoempleo y puestos de trabajo.

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